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Al portal de Enfoque

INVIERNO 2005

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Entre Memorias y Exilios
Dr. Bernardo Treister - “Algunos marcos y perfiles de los años 70”
Opiniones y recuerdos del Economista Abrasha Rotenberg
Pasaje del libro
 

Dr. Bernardo Treister
“Algunos marcos y perfiles de los años 70”

De der. a izq.: Economista Abrasha Rotenberg, Prof. Oded Balaban,
Dra. Graciela Ben-Dror, Lic. Arie Fainstein, Dr. Bernardo Treister


“Los primeros marcos de la cercanía humana que tuvimos con los visitantes: el
Lic. Abrasha Rotenberg y su esposa Dina, aún, cuando sus perfiles nos vienen de allá lejos y hace tiempo, admiten algunos datos previos.
Entre fines de los años 50 y comienzo del 60 nos reuníamos con Abrasha en el Centro, alrededor de una mesa de café, con café o té con masas, en la confitería Comercial de Buenos Aires, en la calle Corrientes entre Uriburu y Junín.
En esa tertulia a la que él describe mejor en su libro “Historia Confidencial” nos reuníamos una tal Lerner, Bar Kochva Malaj que venían ambos de la redacción del Mundo Israelita, Jacks Aarón, director de teatro y televisión, el que les habla que venía de su trabajo de la DAIA y de la agencia de publicidad y Abrasha que era contador, economista y contralor financiero. Como ven, todos teníamos un pie en la cosa judía y otro en la calle no judía; o mejor dicho, me corrijo, los dos pies en ambos terrenos, ensamblados, tuvimos que saber hacerlo. El que actuaba en un partido político argentino, el partido socialista era justamente Bar Kochva Malaj. Con el tiempo abandonó el partido socialista y se entregó a la tarea sionista. Pero su nombre y su apellido lo marcaron para toda la vida. ¡Que un argentino se llame Bar Kochva Malaj! Quedó marcado, en especial, para las autoridades policiales, pues estos últimos lo fueron a detener varias veces porque lo tenían registrado que había pertenecido al partido socialista. Inclusive, alguna vez lo fueron a buscar a la propia confitería Comercial y entonces era la DAIA que tenía que ir después a pedir que lo liberaran. Sí, lo liberaban, pero estos tipos de detenciones se sucedieron varias veces.

Otro episodio, que tuvo lugar, estoy hablando de ese marco anterior al 70, fue con grupos de jóvenes de organizaciones juveniles sionistas, a los que la policía los sacaban de la sede de reuniones y era la DAIA, que gestionaba su liberación, explicando que “estos muchachos son jóvenes, no les hacen daño a nadie, además se van para Israel”, entonces el Jefe de la Policía le daba orden al cabo de turno para que los larguen “porque total, se trata de comunistas de exportación”.
El resto de las actividades institucionales y culturales judías se desarrollaban en forma relativamente normal, pero la DAIA y toda la colectividad, estaban atentos a ver que cambios se podrían producir en la fila política, en sus distintos periodos. Mientras tanto hubo otros gobiernos o gobernantes con los que la comunidad judía de Argentina se las tuvo que ver, y uno de ellos fue el gobierno que tuvo como encargado de los medios de difusión al Coronel Perlinguer que fue el que cerró los dos diarios judíos y la única radio judía en idish y en castellano que existían. Esos fueron algunos marcos anteriores.
Luego, en 1966, vino la represión, porque la anterior fue una represión “light”, lo que hoy conocemos como “light” pero entonces no sabíamos que era “light”. Se hizo más violenta y desembozada con el golpe militar , que se ensañó con intelectuales y profesores de las universidades que recuerdan esos días con el nombre genérico de “La Noche de los Bastones Largos”, que ahí en más se hizo difícil sacar publicaciones con algún ribete crítico, muy pocos se atrevían a poner la cabeza en la boca del lobo. En esos años apareció en la calle judía, junto a las publicaciones tradicionales, “Voz Libre” que publicó artículos de escritores, periodistas, pensadores intelectuales de todo tipo, judíos y sobre todo no judíos. Estos últimos agradecían tener una tribuna donde poder dar a conocer temas que eran tabú.
Mas tarde aparecieron las revistas Satiricón y Humor , de humor político que tuvieron éxito inmediato porque vinieron a ocupar el lugar que la prensa diaria o partidaria no podía llenar.
Estamos en este momento recordando otro marco, el de los años 70. Esa década nos enfrenta al fenómeno de las organizaciones armadas. Esas organizaciones no tuvieron inserción en la masa popular y carecieron de un proyecto de política real, lo que hizo más evidente los enfrentamientos ideológicos entre las diferentes agrupaciones y con ello se perdió también la esencia de un núcleo étnico como esencia generadora de una transformación social profunda. Dentro de esos marcos se movieron algunos personajes que dejaron sus improntas y perfiles como Jacobo Timerman.
El estar detrás, al costado o algunas veces al frente de empresas iniciadas por Timerman, lo colocan a Abrasha en situaciones nada cómodas para decirlo dedicadamente. No puede uno olvidarse que el 24 de marzo de 1976 marca un nuevo periodo negro con la erupción de la Junta Militar, la etapa de terrorismo y represión de estado indiscriminada que por lo mismo que tuvo el objetivo de imponer el miedo y la paralización de cualquier reacción, victimaba a quienes tenían algo que ver con las mencionadas agrupaciones, y a los que no tenían que ver con ellos. Supongo que para ustedes no tengo que describir lo que pasaba en ese entonces en la Argentina, ustedes estaban allí en ese entonces en la Argentina, explica el Dr. Treister y prosigue:
El 15 de Abril de 1977, cuando el que le habla, estaba haciendo los trámites para la ALIA (en hebreo, inmigrar a Israel) con su familia; el emisario de la Agencia Judía recibió un llamado por el que le comunicaban que acababan de irrumpir en el departamento de Jacobo Timerman y se lo llevaron con destino desconocido. Luego vino lo que supongo que todos conocen. Lo interesante es que un mes antes de ello, me tocó ir con el Prof. Dr. José Itzikson a la redacción del diario La Opinión para entrevistarnos con Timerman y señalarle nuestra preocupación por su propia existencia, porque estaba muy expuesto, a nuestro entender, y le decíamos que trate de irse cuanto antes con Grisha, su mujer, fuera del país. Con una actitud omnipotente muy propia de él, Timerman nos contestó:
“Ocúpense de Ustedes. Yo no tengo nada que temer. Todos los militares me protegen de uno u otro bando. No hay quien no me deba algún favor, que no me haya pedido hacer entrar en la redacción o en otra parte del diario, a algún hijo, sobrino u otro pariente”, es decir, él tampoco supo medir la gravedad de la situación. Para entonces Abrasha y Dina, sin la omnipotencia, habían tomado la decisión que permite tenerlos hoy aquí con nosotros.

Prof. Oded Balaban

Yo vengo de la filosofía, no se resumir libros de literatura. Además creo que hablar sobre el libro y leer el libro es algo tan diferente que no tengo idea como abordar una cosa así. Sólo quisiera decir alguna de mis impresiones, especialmente una, si hay algún personaje en el libro por la cual uno se siente identificado, creo que es el padre, que pasa durante el libro todo un proceso. Una persona, no querida, ajena, extraña, incluso se lo niega un poco como padre, pero termina siendo la figura más importante en su vida, y a mí fue lo que más me impresionó.
Pensando en encontrar controversias, deseo citar a Spinoza. Este último decía que cuando Reubén habla de Simón, habla más de Reubén que de Simón, queriendo decir que todas nuestras opiniones y nuestros afectos tienen relación con nuestra propia experiencia y por lo tanto, cuando hablamos de alguien, no hablamos de aquel alguien sino de “aquel alguien” tal como lo vemos nosotros, interiorizado. En el libro no hay nada de fantasía. Así pasó tal cual lo escribió.
Lo que me molestó del libro es la idealización romántica de Israel de los años 50. Otro tema que me gustaría encarar es lo que pasó en Israel en los años 50 y lo que pasó en Argentina en esa época. Es decir el primer gobierno de Perón. Pero estos temas serán abarcados en otra ocasión.

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De der. a izq.: Economista Abrasha Rotenberg, Prof. Oded Balaban,
Dra. Graciela Ben-Dror, Lic. Arie Fainstein, Dr. Bernardo Treister



Opiniones y recuerdos del Economista Abrasha Rotenberg

Bueno, ahora me toca hablar a mí. De todo lo que se dijo acá llego a la conclusión de que tengo que comenzar por hablar sobre dos temas: la memoria y la escritura, porque ambos son temas de expresión creativa.
La memoria refleja circunstancias y hechos que objetivamente han sido asimilados por aquellas personas que los vio y que como es irrepetible el sentimiento de lo vivido, lo que se transmite es la sombra o lo que queda de aquello que ocurrió de verdad. Por lo tanto, cuando la memoria interviene, los acontecimientos están necesariamente e imprevisiblemente tergiversados y por eso para los mismos hechos hay múltiples versiones que no intentan falsificar lo que ocurrió sino que en cierta forma pasan por la experiencia personal para proyectarla.
Lo otro es la escritura. Uno cree que está escribiendo algo y resulta que las letras y las frases son rebeldes. Escribe con una intención determinada, pero a medida que va avanzando, el contenido se va independizando y empieza a traicionarlo, no en su esencia sino en los pequeños detalles que sumados no reflejan exactamente lo que uno quiso transmitir.

Hablando sobre Timerman, dice que su amistad con él data desde cuando tenía 15 años. Agregando:
Pocas veces en mi vida me he topado con una persona del talento, la inteligencia y la contradicción, la lucha interna y la capacidad de autodestruirse que tenía Timerman.
Pero, quiero subrayar su creatividad, su riqueza para comprender el mundo y el nivel de sensibilidad e inteligencia que pudo transmitir a la obra que hizo que fueron muchas: Primera Plana, Confirmado, La Opinión y muchas otras cosas.
¿Por qué toco el tema de la memoria? Porque en el año 1976, como en otras oportunidades en la Argentina, se produjo una crisis que es emblemática. Todos los argentinos perdieron la memoria en ese momento. Por ejemplo, todos los argentinos, estuvieron hoy contra el golpe militar, todos, y aquel que hoy se atreva a decir que estaba a favor del golpe militar, bueno es considerado un colaboracionista de asesinos y eso es falso. En el año 1976 la mayoría del país quería que viniera un golpe militar. La gente se olvida que en el año 1975-1976 el país estaba sujeto diariamente a las bombas que se ponían, a los asesinatos de ambas partes, tanto del ejército, o del caos en que se vivía bajo el gobierno de Isabel Perón. Era asfixiante el ambiente.
La mayoría de la gente, incluso el diario La Opinión, pensaba y apoyaba la idea de que era necesario cambiar a la Argentina con algo drástico, porque en ese camino no se podía seguir. ¿Cual es el problema que se presentó? Que el Mesías esperado en vez de venir con bandera de paz, vino armado y empezó a apretar el gatillo desde el primer momento sin discriminar. Todo aquel que se movía era sospechoso. ¿Qué pasó en 1982? Cometieron esa horrible aventura de pensar que la Argentina iba a poder enfrentarse con el Imperio Británico. Pues ningún argentino estuvo en la Plaza de Mayo, estaba vacía totalmente. Salió Galtieri a hablar para nadie, sí estaban los actores, la gente de teatro, incluso los montoneros apoyando la ridícula aventura de Galtieri y sin embargo hoy nadie se acuerda de ello.
Por eso, cuando hablamos de la memoria, tenemos que considerar la volatilidad de lo que eso significa, y la difícil tarea que es transmitir, desde la fantasía de que estamos en esa época, escribiendo una realidad como si fuese simultanea, pero no lo es, ha pasado el tiempo, lo hemos digerido de otra manera. Hemos tenido otras experiencias y transmitimos algo que se parece a la verdad porque no se si es la verdad.
Para mí, Perón- el peronismo- era una instrumentación del fascismo en la Argentina, cada vez más está comprobado históricamente. Hace poco, hace un años aproximadamente, salió un libro del hijo de un Embajador argentino, Uki Goñi , el libro se llama “La Auténtica Odessa” dónde con documentos demuestra la manera de cómo miles de Nazis fueron traídos a la Argentina, previo pago de muchísimo dinero y se instalaron en el país, incluso formaron parte muchos de ellos de la elite más íntima de Perón y de su gente. Perón, para mí, fue un hombre que tenía innatamente una concepción fascista; que vivió bajo el fascismo muchos años en Italia como Agregado Militar y armó y copió las estructuras del fascismo. A los obreros se les dio un mínimo de bienestar, pero con una condición que no piensen, que no opinen. Una entera sumisión para aquel que estaba arriba, y en este caso era Perón. En cuanto a la industrialización de la Argentina, no es un fenómeno del Peronismo, es un fenómeno de la necesidad. En el año 1943 se produjo un golpe militar en la Argentina, donde al frente estuvo el Gral. Ramírez, detrás de él estaba el grupo de oficiales militares juveniles fascistas, antisemitas, el GOU. En esa época cuando ya los rusos habían rechazado a las tropas nazis en Stalingrado, estaba Argentina convencida que Alemania iba a ganar la guerra, tan convencidos estaban que sólo tres días antes de que terminara la guerra y se rindieran los alemanes, Argentina les declaró la guerra pues no quería estar fuera de las decisiones de los vencedores. Estaba convencida que Alemania iba a ganar y hubiese sido pobre de nosotros, si ello hubiese ocurrido. Volviendo a Perón, él implanta en la Argentina una copia de la estructura fascistas Muchos de los asesores de Perón, sobre todo en la vida obrera eran venidos de la España franquista.
¿Qué ocurrió? Argentina se enriqueció en esa época, pero se enriqueció de una manera impresionante con la guerra, vendiendo alimentos a precios de guerra. Tuvo la gran oportunidad que aprovechó Canadá. La Argentina y Canadá después de la terminación de la Guerra en el año 1945- 1946 estaban en el mismo nivel. No tengo que explicarles a ustedes dónde está ahora Canadá y que está ocurriendo en la Argentina. Perón había perdido la oportunidad…..Muchos judíos que habían venido de Polonia, crearon alrededor del cinturón de Buenos Aires, una industria liviana, pero el fracaso de Perón evitó que Argentina se transformara en una potencia mediana.
Cuando uno describe una vida, está al mismo tiempo describiendo su ámbito, una época, una situación política. Nosotros pertenecemos a una generación que tuvo la suerte de que había muy pocas posibilidades para elegir. Cuando fuimos adolescentes había estallado la guerra, podíamos haber sido fascistas o antifascistas, allí en es época no había otra alternativa y como judíos podíamos pensar ser Sionistas o que el mundo iba a cambiar con la implantación de ese sueño comunista, pues la Unión Soviética había adquirido un gran prestigio derrotando a la Alemania Nazi, soñamos que tras la guerra el mundo iba a cambiar totalmente y se iba a implantar un sistema prácticamente más humanitario.
Yo nací 9 años después de la revolución. El espíritu revolucionario estaba implantado muy adentro de mis tíos que vivían allí. Pero, tres cuartos de los intelectuales judíos fueron masacrados por el sistema comunista por la sola razón de ser judíos.

En el año 1967 mis tíos fueron expulsados del Partido Comunista por esa misma razón. El sueño de mis tíos terminó en una pesadilla.
Tolstoi dijo: “Describe tu aldea y serás universal” Yo intenté contar la historia de una familia judía proveniente de la ex Unión Soviética que pasó por muchas vicisitudes que narra la historia de nuestro siglo. El libro es de ustedes.


Pasaje del libro

A veces me acerco a la tumba de mis padres: se encuentra a diez mil kilómetros de Madrid, la ciudad donde residimos. Cuando viajamos a Buenos Aires incluyo una excursión a La Tablada, el cementerio judío donde ambos descansan, si es que descansan. No siempre cumplo con mi cometido: las tumbas no me conmueven.
Elegimos un día de semana para visitar el cementerio y eludir las multitudes que se agolpan los domingos: generalmente está desierto. Siempre cumplimos con la rutina tradicional: recorremos, cargados de flores, la alameda que se inicia a la entrada y que se prolonga hasta el cruce de una avenida en la que desembocan algunos senderos bordeados por abigarradas (y destartaladas) tumbas.
Cumplimos con la tarea: depositamos (el plural es injusto, porque es tarea de Dina) flores en los sitios donde reposan parientes y amigos para testimoniarles-aunque suena ridículo- nuestra presencia.
También nos sorprende el nombre de algún conocido que nuestros nomadismo extrapoló de la memoria y de cuya vida poco sabíamos y aún menos de su muerte.
El recorrido nos recuerda que somos circunstanciales visitantes y potenciales vecinos.
El cementerio estimula mi buen humor. No lo siento como un sitio tétrico; al contrario, me parece un testimonio del circuito que completa la vida donde todo lo que comienza termina.
En mis escasas incursiones talmúdicas aprendí algunas verdades sobre el hombre. Hace dos mil años, lo definió con inusual crudeza Akadia ben Mahalalel, un sabio de Israel:

¿De dónde provienes?
De una gota hedionda
¿Hacia dónde te diriges?
Hacia el polvo y los gusanos

¿Para qué preocuparnos por los triunfos, los fracasos o los honores si nuestro origen es tan mísero y nuestro destino despreciable? ¿Para homenajear al polvo que seremos, aunque fuera polvo enamorado? Mi padre luchó tantos años porque ambicionaba, entre otros sueños, disponer de un sepulcro digno, el que no tuvieron sus padres y hermanos. ¿Valía la pena?
Cuando nos acercamos a la tumba de mis padres me dedico a proveer agua para las flores que Dina ordena minuciosamente. Luego permanezco de pie y en silencio contemplando, impasible, la lápida. Debo confesarlo: ese rito en nada me emociona, ni me provoca pena ni deseos de llorar.
Mis padres están enterrados juntos, bajo la misma losa. Dos fotos ilustran la tumba completando nombres y fechas. Nada más: ninguna inscripción sobre sus méritos ni reflexiones sobre el destino humano. Un sitio sombrío y despojado, un refugio para concentrarse y recordar.
Observo las fotos: el rostro de mi padre insinúa una sonrisa, gravedad el de mi madre. Los muertos no suelen elegir las fotos que adornan sus tumbas. Mal hábito: deberían hacerlo. Los supervivientes desconocen o no recuerdan o no les importa las preferencias del difunto, de cómo deseaba verse a sí mismo y mostrarse a los demás. Los deudos eligen las fotos en base s su criterio o por capricho, azar o indiferencia. Cada persona, como expresión de su última voluntad, debería incluir en su testamento una fotografía destinada a su tumba para que persista su imagen y no se desvirtúe en la memoria de sus contemporáneos o en la de las generaciones venideras.
Mi padre murió a los sesenta y dos años, a los noventa y tres mi madre. Nada más incoherente que las fotos elegidas. Mi padre era de sonrisa parca: practicaba la adustez, el rostro ceñudo, la ira amenazante en su mirada.
En la foto sonríe: tal vez porque ignora que va a morir muy joven, contradiciendo las estadísticas y sus propios planes. Porque mi padre cultivaba sueños para cosecharlos en un futuro que jamás llegó, mientras que mi madre se amparaba en un pasado irrecuperable para seguir viviendo. El presente apenas existía entre nosotros.
Miro la foto de mi madre y no reconozco ese rostro hostil y agriado. En nada se parece a su verdadera imagen, la que aún conservo: una sonrisa tenue y permanente, ojos cargados de sabiduría y una ternura que envolvía todo lo que la rodeaba.
A diferencia de mi padre, que descubría el costado siniestro de cada hombre, a mi madre le bastaba un gesto, una sonrisa, una miga de calidad humana, para despertar su amor. Mientras que en mi padre habitaba la suspicacia, en ella crecía la comprensión y el afecto; cuando en él anidaba la violencia, en ella florecía la serenidad; donde mi padre reaccionaba con intemperancia, mi madre la reducía con su templanza. Dos mundos, dos temperamentos que comparten una única tumba ilustrada con fotos que falsifican el original.
Por eso no lloro ante la tumba de mis padres, pero si lo hago cuando algunas noches se introducen en mis sueños y me retrotraen a una infancia en la que hoy creo que a menudo, sin saberlo, fui feliz.
La vida de mis padres, y la mía, fue una suma de exilios. Hoy se encuentran en el peor de todos, el de la muerte, el de la tumba. Intento recuperarlos en estas páginas que, tal vez por mis carencias, no les hacen justicia. Pero es lo único que poseo para homenajearlos.


 

En esta edición:

Entre Memorias y Exilios
Dr. Bernardo Treister - “Algunos marcos y perfiles de los años 70”


Opiniones y recuerdos del Economista Abrasha Rotenberg


Pasaje del libro

 

El Proceso de Desconexión y la Seguridad Nacional de Israel
 

Mensajes del pasado escritos en la arena*
 

La página del estudiante
 

Después del Diluvio

 

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